EL
CELULAR ENCENDIDO, EL CORAZÓN APAGADO
Por
Luis Buero
Varios
años atrás recuerdo haber visto en televisión
una publicidad de champagne, en la cual se mostraba a una
pareja elegante en un restaurante, disfrutando de una cena
romántica. De pronto sonaba el celular del caballero,
que era grande como un inmenso choclo, y cuando él
lo iba a atender ella le regalaba una dulce mirada de censura,
solicitándole con el gesto que respetara ese momento.
Entonces él, diligente, sacaba el botellón
del cubilete, hundía el teléfono móvil
en el hielo, y ambos brindaban enamorados.
Hoy, si querés repetir en la vida real la escena
del corto publicitario citado, verás que ahora el
celular lo lleva ella, es chiquito como un escarabajo, y
no lo quiere apagar, al menos cuando tiene una cita de amor
con un hombre.
“¿Amor?” dice ella, me suena.....¿la
palabra?, no.... el celular.
Y si, es así, le estás diciendo que la amás
y que querés formar una pareja con ella pero te interrumpe
el “bip, bip”, ¿quién es?, ah,
si es Walter, su mejor amigo, entonces entre risitas cómplices
le habla un rato, sin contarle
que está cenando con un pretendiente; corta, pregunta:
“¿en qué andábamos?”, entonces
Romeo reinicia afectuoso la declaración y de golpe
“bip, bip”, ¿quién es? , ah, es
Germán, un cliente, pero ¡son las diez de la
noche! piensa su enamorado comensal, no importa, es un comprador
muy bueno, se ve que la está invitando a salir pero
ella entre mil carcajadas le aclara que está ocupada,
cierra el bichito negro y nos mira como cayendo de la Apolo
20: “¿qué me estabas diciendo?”,
y así sucesivamente, luego le tocará llamar
a Fernando, vecino tan amable que se quedó cuidando
su gato, y al compañero de tareas Richard, que le
pregunta si está bien, ya que si ella necesita algo
él se ofrece a ir a verla ya mismo. Finalmente la
chica corta y nos informa que está feliz de habernos
conocido porque se siente muy sola, pero no puede terminar
la frase porque otra vez “bip bip” y aunque
no sepamos quién es, no tenemos que ser Aschira para
intuir que se trata de otra voz masculina.
¡Dios no es Alberto Migré! : ¡Querés
ser su novio formal pero no te deja!.
Es que ella lo prefiere así, nunca nada del todo
definido, rápido, sin compromisos, medio sin darse
cuenta. Para esa Eva sos un “amigo” nada más
...pero tenés sexo con ella .... junto a su celular
activado.
Pero no podemos decir que siempre lo tiene encendido. A
veces lo apaga.
¿Cuándo?
1) Cuando tiene un reunión de negocios o trabajo,
y si le llegara a sonar porque se olvidó de cerrarlo,
atiende rápido, lo apaga, lo hunde en la cartera
como al Titanic, y pide disculpas.
2) Cuando se da cuenta que el que llama es uno, el Adán
enamorado. ¿Para qué perder el tiempo con
un plomo que le va a decir te quiero o hacerle preguntas
de qué hace y dónde estuvo ayer hasta las
cinco de la mañana.
En síntesis: la mujer de hoy tiene una sola cosa
apagada, el corazón.
Yo pregunto: ¿Se le habrá agotado la batería?
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