Receta
para tratar a un hombre con pánico a no poder
¿Alguna vez te preguntaste "y si no puedo",
"y si hago un papelón"?
Por Luis Buero
Nos creemos los mejores del mundo en todo, pero un pajarito
me ha contado (no pregunten ahora qué pajarito) que
muchos hombres sienten temor a no funcionar sexualmente
cada vez que van tener un encuentro amoroso con una nueva
mujer en su vida, especialmente si la dama les importa mucho
y la seguridad se les cae como los relojes desinflados del
famoso cuadro de Dalí.
“¿Y
si no puedo?”, “¿Y si hago un papelón?”
se pregunta nuestro héroe en un instante dramático
e imperceptible, mientras tembloroso se ajusta el nudo de
la corbata antes de salir con ella. Para peor la cultura
no lo ayuda: a Rolando Rivas, a McGyver, al mismísimo
James Bond ...¡jamás les falló la tonada!.
Pasa
que los hombres queremos ser el Mesías en la vida
de la joven en cuestión, y abrir el mar de su existencia
en dos para que ella crea que hay “un antes y un después”
de habernos conocido......en la cama, convirtiendo a la
chica en una involuntaria jueza de espadachines y trapecistas.
Así
es que el homo eroticus se obliga a hacer un gol de media
cancha y de taquito cada quince minutos, razón por
la cual manda todas las pelotas al corner y no se gana ni
la Mercosur ni una copa de leche. En síntesis:, querida
lectora, le doy estos consejos útiles:
1)
Nunca acepte intimar con él en la primera salida,
sobre todo si lo nota tartamudear, y lo ve invadido por
un sudor frío y la mirada propia de un paracaidista
con ataque de vértigo.
2)
Si van a cenar a un lugar romántico, aproveche la
distracción del varón para agregarle vino
o licor a su vaso, a fin de que una bebida espirituosa lo
libere de temores y ansiedades. Eso si, sea moderada, porque
si se excede con la receta solo le va a desinhibir su tendencia
a roncar con silbatinas o se va a poner a cantar Aída
parado sobre la mesa.
3)
En la noche de bodas jamás se le ocurra contarle
que su novio anterior fue un incomparable “stripper”
negro que hacía horas extras en películas
condicionadas. Tampoco, para parecer culta, se refiera a
historias de abejas reinas que devoran al macho zángano
durante el acto sexual.
4)
Si lo invita a escuchar los conciertos domingueros en su
parroquia, evite frases como “lo importante no es
el órgano sino el organista”, que pueden ser
tergiversadas. Si en el lecho ve que ni dos tabletas de
Viagra le hacen efecto al individuo, no lo atosigue con
frases de maga y prestidigitadora como: “¿nada
por aquí....nada por allá?”.
5)
Si el chico no la impresiona en lo más mínimo,
tampoco lo deprima con “ qué bueno que tenés
otros talentos”, o “¿y si mejor pasamos
directamente a los cigarrillos?” y jamás dispare
un “a lo mejor se ve más grande con luz natural”.
6)
El hombre de hoy es como un retoño debilucho al que
hay que regar con elogios para que crezca un poco. Cuando
se desnude, usted mírelo y diga disimulando asombro:
“¡ Oh my God!” . Lo tendrá atado
a la correa de su narcisismo dependiente toda la eternidad.
 |
Volver |