Vacaciones en Aryentain

Por Luis Buero

Pronto van a llegar las vacaciones de verano y en el suplemento Turismo de Inobae se asegura que ya no hay distinciones entre extranjeros y nativos: todos quieren pernoctar en las pampas de América: nuestra tierra.

Alguien dijo alguna vez que vivir en la Argentina es insalubre, porque es el único país del mundo en el que si no tenés un peso la pasás mal,........ ¡ pero si tenés guita la podés pasar peor!

Empecemos por las vicisitudes de ese uno por ciento de la población que aprovechaba hasta los feriados por golpes de Estado para rajar a cualquier lado, y logra hoy que hasta los mendigos que están moviendo la franela para que la gente estacione en los bares “after office” digan “¿vieron que no estamos tan mal?”.

1)¿Qué le pasa hoy a una familia pudiente?: quiere viajar a Aspen a esquiar pero hay una sentada sorpresiva de empleados aeronáuticos en la pista . Si compra un auto para estrenarlo en vacaciones en el país, lo paga pero no se lo entregan, y el vendedor de la concesionaria, típico chanta, le da como excusa poniendo cara de naipe: “es que usted lo quiere blanco y ese color está faltando”.

Intenta con su viejo modelo 2004 irse a Pinamar pero hay piqueteros cortando las rutas y ni piensa en tomar un micro línea excecutive de larga distancia a otra parte porque los choferes están en huelga.

Al exterior no puede ir porque le han limitado las extracciones bancarias y tienen que guardar un poco por si son víctimas de un secuestro express.

El matrimonio entonces decide llevar a sus hijos al Cabildo en excursión cultural y patriótica, ya que entre los próceres hay muchos parientes suyos, pero no puede llegar a destino porque desde los jubilados hasta los fabricantes de “ballenitas” hacen movilizaciones frente a la Rosada a diario sumados a las manifestaciones por el orgullo gay, y la “poli” tiene que cortar todos los accesos. Vuelven consternados a su barrio residencial notando que el antiguo sofá de seis cuerpos del bisabuelo está en el medio de la calle, porque los vándalos que acaban de saquear la casona histórica que los cobija no tenían fuerza para llevarlo. Sólo les queda internarse en un convento y hacer voto de silencio hasta lograr la calma.

2) ¿Qué hace al otro 99 % de los matrimonios porteños? Pretenden irse a una playa lejana pero una humeda habitación de hotel a veinte cuadras del mar se cotiza a 60 pesos la noche por persona, sin desayuno ni papel sanitario y según asegura ya está todo reservado desde octubre.

Entonces llevan a los críos a la plaza pero huye porque en el arenero encuentra jeringas, botellas rotas, preservativos usados, “popo” de perritos. Va con los pibes a recorrer la mítica Corrientes pero los “manguean diez personas de cada nueve que cruza”. Gordos que obligarían a Cormillot a hacer horas extras par adelgazarlos los increpan en la calle gritándoles: “¡una monedita que no tenemos para comer!” Deciden meter a los chicos en un restaurante pero cuando preguntan si la carne no tiene aftosa y los vegetales son transgénicos, el mozo les apaga la vela de la mesa y los echa. En la Costanera no se pueden bañar porque el agua tiene olor a podrido y está contaminada. Luego de hacer cuatro horas de cola para sacar unos pocos pesos del banco, momento ideal para broncearse un poco, se hace la luz.

“Vamos a algún parque de diversiones de la provincia” piensa entusiasmado el papá y con su esposa y los niños toman el tren;

durante el viaje descubren que el eslabón perdido ya apareció y está con varios clones en el ferrocarril Sarmiento, pero no pueden alegrarse por el temeroso hallazgo: pese al control que se ejerce al ingreso al anden, uno de los chicos perdió su boleto, y cuando bajan aparecen “sheriffes” con palos y botas de montar a hacerle pagar diez veces el valor del viaje. “¡Volvamos en taxi!” gritan los niños contentos, pero la mamá se pasa diez minutos esperando que pase alguno que pertenezca a una radio-empresa ya que si no corren el riesgo de que se les suban “chorros” y los obliguen a entregar sus pocos pesos extrayéndolos de un cajero automático. Como el vehículo no aparece se toman un colectivo, tienen las monedas justas para todos pero la máquina le devuelve varias por ser falsas y el colectivero los deja de a pie. Pasan frente al supermercado que ya está cerrado por temor a los robos y por las dudas de que aumente el euro y el precio de la cebada se vaya a las nubes. Cuando regresan todos cansados de tanto caminar se les ocurre ver un partido donde juega Argentina, pero ¡ está codificado!. Es la no globalización, el famoso pay per view qué le dicen. Finalmente la familia entera decide internarse en un convento y hacer votos de silencio.

¿Entienden ahora porqué la Argentina es el refugio de la espiritualidad mundial?

Espero que los turistas encuentren otra realidad, sino vamos a tener que seguir vanagloriándonos de que lo único bueno que tenemos es el agua de Villa La Angostura, la misma que Grondona tomó del estanque en su programa y no se envenenó.


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