COMO
SER UNA ETERNA SEÑORITA
Por
Luis Buero
Desde los antiguos griegos hasta la post-modernidad, afirmar
que una mujer era una “señora” significaba
enaltecerla. Pero en este nuevo siglo en el que muchas damas
quieren tener perpetuamente 21, resulta un improperio.
Por eso, si vos sos una de las que sueña con permanecer
siempre “verde”, te sugiero estos 10 consejillos
para que todo ser viviente que se te acerque te llame, sin
dudar, “señorita”.
1) Te conviene usar vaqueros en toda hora y ocasión:
si sos madrina de casamiento hacéte un vestido de
gala con tela de jean, o llevá pantalones de cuero
con bolsillos en las pantorrillas y botas con florcitas
rojas.
2) Es inevitable que luzcas anteojos negros en la frente
como vinchita, y el cabello planchado para que sea bien
lacio y largo hasta la cintura. Si algún nieto te
confunde con Morticia Adams, te lo teñís de
varios colores como Cindy Looper y listo.
3) Cambiá la cartera de piel de cocodrilo por una
vulgar mochila escolar, y no olvidés colgar de la
hebilla del cierre el llavero con forma de osito de peluche.
4) Hablá masticando chicle, aunque se te afloje algún
diente postizo; y si tu hijo adolescente se lleva a marzo
once materias no le grites “¡vago!”. Con
una sonrisa regalale un “te re-zarpaste mal, Pancho”.
Recuerdá que si el chico se mal dispone luego no
te regala entradas gratis de promoción a los boliches.
5) Conseguíte un teléfono celular amarillo
patito o rojo, y procurá viajar en colectivo con
los auriculares del walkman en las orejas, murmurando algún
tema de Shakira.
6) Tuteá a todo el mundo, aunque te tropieces en
la calle con el Rey de España o con el Santo Padre
igual lo tratás de “vos” y le preguntás:
“¿qué onda, loco?”.
Y si ver a tan importantes próceres te sorprende
es fundamental que en lugar de “ay qué milagro!”,
exclames: “¡ esto es “too much”!
7) Tenés que seguir viviendo en casa de tus padres,
y la noche en que te juntás con tus ex compañeros
del comercial 30, promoción 1948, a todo el mundo
le contás que te vas con los chicos y chicas a tomar
unos "drinks" a Palermo Hollywood.
8) Fundamental: conocer a la perfección los pasos
que Thalía exhibe en sus videoclips, y salir a probarlos
con un novio veinticinco años menor, al que seguro
conociste navegando por internet con el seudónimo
“Floppy”. Eso sí, nunca le aclarés
que el oyuelo de tu mentón que tanto lo enloquece
en realidad es tu ombligo luego del estiramiento exagerado
de piel que te hizo ese cirujano brasilero.
9) No te cases por civil y postergá la maternidad.
Usá ese dinero para un transplante de células
de mono soltero en celo del Himalaya.”
10) Finalmente hacéte amiga de un “motoquero”
con una máquina de alta cilindrada para poder cruzar
junto a él todo Pinamar a 270 kilómetros por
hora. No te preocupes por los médanos sorpresivos:
Pami te cubre el servicio fúnebre. Y en tu lápida
se podrá leer: “no es que esta señorita
odiaba envejecer, simplemente, se olvidó de crecer”.
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