TU
NOVIO ¿ SERÁ“METRO”?
Por Luis Buero
De
los países del primer mundo podríamos imitar
sus excelentes comedias televisivas, su tendencia a promover
la industria pesada o cierta obsesión que tienen
por preservar los bienes culturales. Pero siempre terminamos
importando las “bolu-costumbres” consumistas,
las botellas de humo y los espejitos de colores.
Así que no te extrañe que mañana tu
novio se te aparezca maquillado a lo Boy George o Marilyn
Manson, por lo que para saber si se está por plegar
al movimiento “metrosexual” te sugiero observar
si registra de a poco los siguientes cambios:
1. Distingue la diferencia entre un molinillo de pimienta
y un mango tirador de cerveza.
2. En su habitación arrancó de la pared el
poster de Angelina Jolie en musculosa y pegó las
fotos de David Beckham, Ben affleck y Justin Timberlake.
3. Ya no lee El Gráfico sino que se interesa por
indagar el mito del Andrógino.
4. A él el lemon-pie le sale mejor que a tu mamá.
5. Su tarjeta de crédito ya no denuncia gastos en
taller mecánico sino en cremas faciales y depilación
de pectorales y tetillas.
6. Tiró los compacts de Metallica y Piazzola y se
volvió un fanático nostálgico de las
Spice Girls.
7. Abandonó el rugby por los juegos de canasta y
dominó, y dejó de hacer karate por consejo
de su manicura.
8. Al verte en la cama desnuda se da cuenta que compraste
sábanas nuevas y te critica porque la tela es mala.
9. De pronto prefiere los “wine bars” del barrio
Las Cañitas en lugar de las pizzerías de La
Boca.
10. Sale de compras con sus compañeras de yoga a
las que aconseja sobre marcas de lencería femenina.
11. Discute con sus amigos en qué peluquería
hacen mejores toques de luz para el pelo, o si es preferible
el sauna o el vapor para la silueta.
12. Quiere rescribir el guión de My Fair Lady, poniendo
un varón en lugar de Audrey Hepburn.
13. Le encanta el film Corazón Valiente por las polleritas
de los escoceses y piensa que el alarido “freedom”
de Mel Gibson con la cara pintada es el último grito
fashion del siglo pasado.
14. Ya no colecciona monedas, aviones en miniatura ni cuentos
de ciencia ficción, sino modelos de zapatos de Bruno
Magali y por si todo esto fuera poco, te usa tu quitaesmaltes
de uñas porque siempre se olvida de comprarlo.
15. Consulta precios de cirugías de glúteos
y piensa pagarse la suya cambiando su trabajo de camionero
por el de diseñador de interiores.
Si
se cumple todo esto, nena, tu chico es un “kilómetrosexual”,
y esto “no te cabe”, no lo vas a modificar escondiéndole
sus libros de cosmetología.
Quizás la solución sea otra: ver hasta dónde
llega él en este proceso de transformación
y quizás incluso, imitarlo. ¿Por qué?
Porque la mujer en su desesperación activista por
ser como el hombre se olvidó de sus aspectos femeninos,
los relegó, y ahora, quién te dice, en su
lucha incesante por ser como él tal vez los recupere.
El hombre en cambio no tiene que preocuparse por ser como
la mujer. Ya lo es.
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