QUE
PESO TIENE SU BESO!
Por Luis Buero
Nacer significa tener de inmediato nuestro primer registro
de carencia, pero aparece la "mamucha" y nos pone
la teta en la boca dándonos asi la primera gran satisfacción.
Desde entonces nuestros labios nos llevan de boca en boca
buscando aquella seguridad ontológica perdida para
siempre.
Luego de tantos enfrentamientos estériles que nos
desunieron a los argentinos años atrás, (o
tal vez gracias a aquella prédica insistente de Roberto
Galán desde sus programas) , hoy todos nos besamos
más.
Claro que no todo el mundo besa igual. Yo les puedo decir
que entre las mujeres con las que tuve alguna "historia"
distingo estos casos:
La
curiosa: es la que besa con los ojos abiertos y estudia
las reacciones del flaco.
La daltónica: porque besa a los viejos verdes pensando
que son príncipes azules.
La bocona: para poder embocarle un beso la tenés
que sorprender cuando está silbando.
La antiséptica: apreta y cierra bien los labios porque
teme contagiarse las caries y la piorrea de los tipos.
La Alien Cuatro: recomendable para cinéfilos, porque
en cinco segundos les recuerda a Hannibal, la rubia de Especies
y El Beso de la Mujer Araña.
La "Embajadora": la que más nos gusta a
los hombres, porque empieza besándote las orejas,
sigue por la boca, el mentón, la "nuez de Adán"
y baja, baja, baja..........siempre baja.
La Nicolino Locche: Porque te esquiva todos los besos que
le tirás a la boca y solo te ofrece la mejilla. Típica
muestra del "te veo solo como amigo".
La Judas Iscariote: te besa pensando en otro (actual o del
pasado).
La analfabesa: Nunca aprende a besar, siempre para ella
es como la primera vez, te muerde lastimándote o
te babosea o te deja marcas de lápiz labial hasta
en los expedientes X.
La Idealista: es la que en el juego amoroso le besa las
manos al varón, como parte de su ensueño.
Un mes después lo ve tal cuál es y no quiere
besarlo ni en la frente.
La bombonera: porque da besos cortitos y rápidos
como bocaditos de chocolate, y porque igual que la cancha
de Boca, a sus amores un día los hace reir y otro
días los hace llorar.
La plomera: se prende a la boca del fulano como sopapa de
goma y cuando lo suelta escupe los cálculos que él
tenía en la vesícula.
La pajarita: solo da piquitos, colmo si comiera alpiste,
y cuando le querés dar un beso en serio se niega
manifestando que le duele el cuello como si hubiera recibido
un golpe de Bruce Lee.
La amnésica: después de cuatro cervezas es
capaz de besar a Freddy Krugger. Es la típica "no
sé qué me pasó" al día
siguiente.
La sepulcral: No es recomendable besarla al amanecer, apenas
despierta. Aunque uno esté desanimado no es el mejor
momento para pedirle que te "de aliento".
La que te ama de veras: en cada beso nos dice te quiero.
Es la que con un beso nos reconcilia con la vida, con las
mujeres, y hasta con Dios. ¡Qué peso tiene
su beso!
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