JUNTAS SI, PERO NO UNIDAS

Por Luis Buero

El varón es un bicho solitario cuyas ideas deben que tener una meta racional, porque él necesita ser el macho de su mini tribu. Entonces imaginará acciones que tengan "utilidad" o produzcan "puntaje" en alguna escala de logros. De pronto se tomará un recreo y con sus amigos irá a ver un partido de fútbol, extraña ilusión social por la que se abrazará a seres que en la calle le producirían temor o desconfianza, nada más que porque el equipo que los reúne hizo un gol, o para protestar porque fue penal y el "pingüino ése del silbato no lo vio".

Pero el encuentro termina y hay que salir corriendo, cada uno por su lado, porque los caballos de la policía montada no distinguen hinchas de malhechores.
Ellas en cambio hacen todo en grupo debido a la inseguridad básica que pregonan (¿será real?) , y así logran, en pandilla, como la milanesas, estar en todos los "picnics" .
Planean ir juntas de vacaciones, a la peluquería, al local de cama solar, a comprar ropa, a los bailongos de solos y solas, o generan un team científico para inventar el mejor lemon-pie con chocolate, y por supuesto, jamás dejan de juntarse a chusmear locamente en confiterías y livings que al rato de recibirlas se ponen al rojo vivo. Les encanta ir en patota, se divierten, la pasan bomba, pero en el fondo saben que juntas, tarde o temprano, se transforman, vaya a saber uno en virtud de qué rara ley biológica, en un nido de bellas arpías.
Porque su unión nace de la necesidad y para la ocasión, sus vínculos son efímeros y están siempre condenados por la inevitable competencia narcisística que tarde o temprano brota entre ellas, como la neumonía asiática, y las separa. Por eso, en cuanto se inicia una conversación de chicas o señoras, cada una comienza a vislumbrar cómo la van a deshollar viva en cuanto abandone la reunión. Y dándole a la "sin hueso" comentan que están super felices porque Paola (que ese día faltó a la cita) se puso de novio, pero parece que el fulano es tan pero tan pobre que la llevó a un albergue transitorio ¡que en vez de pasar videos, tenía títeres! . Una interrumpe para contar que la cuñada se hizo cirugía en la pupila cuando en realidad debería haberse izado el trasero, pues lo tiene más caído que rating de programas educativos, y que la profesora de yoga no debería dejarse el pelo largo y teñirse como Shakira, porque tiene más años que la cumparsita, o que la supervisora nueva del laburo se hace la fashion pero hasta los calcetines se los compra en los outlets de Villa Adelina, y que Luciana se puso a estudiar psicología social pero en realidad lo que está buscando es cazar un marido y que ya no sabe en qué posición ubicar (si acostada, parada, mirando al sur) la estatuita de San Antonio. O sea que esos placeres a los que se refiere mi vecina de columna no solo no son aptos para varones sino que terminan siendo insalubres para ellas mismas. ¿0 me equivoco?


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