DIOS
LOS JUNTA...Y EL AFTER OFFICE LOS SEPARA!
Por
Luis Buero
Romeo le propone a su amada Julieta irse a vivir juntos,
y desde ese día no para de descubrir que la manera
más segura de estar solo en esta ciudad es convivir
en pareja. Porque Dios los ha juntado, pero una nueva moda
los separa: el “after office”.
0curre que los empleados de la sección Créditos
deciden festejar el cumpleaños del helecho que adorna
el hall de entrada a la empresa : “¡buen motivo
para ir a un after office!” exclama el cadete, ¿y
a quien invitan seguro? a tu novia, a Julieta, la cual es
la primera oficinista en decir que sí para no quedar
como una “agreta”.
Salen a las 18 y ella vuelve a la una del día siguiente
a su casa: “¡¿tanto tiempo necesitan
para comer pizza, decir chistes estúpidos, jugar
al tiro al blanco con unos dardos y beberse hasta el agua
de los floreros?!” -se pregunta Romeo mientras pone
por tercera vez el caset de Terminator Uno y mira solitario
el reloj.
Al día siguiente el gerente de ventas descubre que
este año se incrementó la clientela y los
invita a todos: ¿a un almuerzo al aire libre en una
plaza cercana? ¿a una misa de agradecimiento? ¡No!
A un after office. ¡Adivinaron! Y Julieta, tu Julieta,
¡es incapaz de decir que no!
Veinticuatro horas después la Encargada de Recursos
Humanos comprueba que la empresa ha contratado demasiado
personal nuevo y que los jovenes no se conocen entre sí.
¿Hace una reunión de trabajo en la sala de
conferencias y los presenta? ¿Prepara un artículo
en la Intranet con los datos de los ingresantes? ¿Para
qué? ¡Habiendo tantos after offices glamorosos
y chics para hacer un buen drink party y que se vinculen
las chicas y los muchachos! Y Julieta, claro, no puede negarse,
es una ocurrencia de la jefa de personal, qué tanto.
Al día siguiente nace la propuesta de recorrer varios
after office para celebrar el fin del año. A Julieta
le proponen participar del after office en un barco super
fashion. Romeo le suplica que vuelva temprano y coma con
él logrando sólo que ella enojada le grite:
“¡ay no me controles, que no sos mi papá!”.
Romeo comprende que el after office es una más de
las costumbres típicas de la posmodernidad, caracterizada
por su tendencia al individualismo, al hedonismo, a lo light
intranscendente, y exclusivamente para solos y solas. Las
invitaciones a estas reuniones son para el empleado, nunca
incluyen a su pareja, y la resultante exitosa es separarlos
en las únicas horas que podrían compartir
.
Y para Julieta, además, es más divertido que
le pellizquen la nariz las burbujas del petit champagne
servido por el rubio musculoso de Ventas Indirectas que
el mate dulzón y cálido que le hubiera dado
Romeo antes de la cena, si se quedaba en casa. Lo que Julieta
no sabe es que Romeo se pudrió, hizo sus valijas
y se fue para siempre.
Pero no le avisen, déjenla seguir disfrutando sus
“happy hours” ya que la de afuera, la vida real,
es demasiado aburrida para ella.
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