¿POST-MODERNAS?...MEJOR TENERLAS DE AMIGAS

Por Luis Buero

Romeo llega a una fiesta y descubre a una Julieta post-moderna que lo ve por primera vez y le sonríe ampliamente como diciéndole : “aterrizá que hay pista”.

Romeo, feliz, la invita a salir y ella acepta. Se juntan la noche siguiente en un pub, en el que Julieta de entrada le asegura que ella es una chica seria a la que no le gustan los tipos que picotean aquí y allá.

Entonces Romeo le confiesa que no desea una relación light sino que quiere tener una novia, formar algún día una familia. Es allí cuando Julieta, antes de beber el segundo sorbo de café, le informa porqué no puede vivir plenamente esa posibilidad; y aquí entran las distintas versiones de confesiones de chicas postmodernas:

A) Soy casada y nunca abandonaría a mis hijos. B) No tengo marido pero convivo con mi pareja. C) Tengo novio pero no lo quiero; en realidad yo amo a otro hombre que no me da ni la hora. C) Estoy sola pero en dos meses me voy a vivir a España. D) Me divorcié hace medio año y estoy en pleno duelo por la separación; me cuesta dar el corazón, E) Mi objetivo principal es terminar la carrera y si tengo un novio no puedo ocuparme bien de la facultad.....y así sucesivamente.

Es en este instante cuando Romeo se hace la pregunta del millón: “¿para qué diablos aceptó salir conmigo?”.

Inútil buscar una respuesta. Dicen que a las mujeres no hay que entenderlas, sino que solo hay que amarlas. Pero ahora ni eso nos dejan hacer. ¿Por qué? Porque viven insertas en un profundo desasosiego existencial, mirándose el ombligo hasta hacerse el mal de ojo a sí mismas. Y es tanto lo que intentan obsesivamente hurgar en su desorientada alma, que al final no hallan ni sueño, ni vocación, ni camino ni hombre que les resulte suficiente, ni totalmente “querible” ni apropiado.

Por eso cuando Romeo empieza a enamorarse, ella le hace la “verónica” del torero y le grita “¡oleee!”. Y es este el momento en el que la joven escapa y cae en brazos del mejor amigo de Romeo, o del peor, lo mismo da, el cual apenas busca amores temporarios, de una sola noche, o de hora y media,... y Julieta suspira encantada.

Romeo se queda triste un tiempo, hasta que luego se da cuenta del terremoto del que se salvó, la llama por teléfono y así recupera a la desorientada mujer en un nuevo rol, el de la amistad.

Si, negro. A estas minas que viven haciendo zapping con los hombres conviene tenerlas de amigas. Al menos en este tipo de afectos no son tan inestables como las condiciones meteorológicas.

Y a sus ocasionales amantes, rápidamente abandonados, Julieta se despedirá por emails: “ ay, estaba tan perdida y abrumada que pude ver en tus maneras y tu sonrisa un refugio al paso; adiós, ahora no te escribiré más y me pondré a mirar ese horizonte que busco”...

¿Qué horizonte? Aquel lugar inexistente al que jamás llegará pero que le permitirá algún día afirmar que se quedó soltera porque en este mundo....... ya no hay hombres.


Volver