MAQUILLAJE
EN EL SET Y EN LA CALLE
Por LUIS BUERO
El maquillaje es uno de los factores determinantes de una
pre-producción escénica
Escuché una vez a un maestro de actores decirles
a sus alumnos, que un buen profesional es aquel que se luce
en el rol de policía en una obra, y en el de ladrón
en otra. Su función es ponerle cuerpo, alma y voz
al personaje que pensó un autor, pero es el maquillaje
el que lo ayuda a completar su composición dramática.
Sólo que algunas artistas hermosas se niegan a veces
a hacer de feas porque han construido su carrera en base
a su belleza física y no a su talento. Es más,
conozco a una actriz que se negó a realizar un episodio
de Tv. porque el conflicto en la ficción era la aparición
de una primera cana en su cabello.
Pero en la película recién estrenada Monster,
basada en la vida real de Aileen Wuornos, una prostituta
ejecutada en otoño del 2002 en Florida tras haber
sido condenada por el asesinato de seis hombres, la protagonista
Charlize Theron aceptó afear su imagen de muñeca,
y cumplir con el papel, multiplicando su fama y cachet espectacularmente.
Sin embargo, no fue una pionera en el tema.
Valerie Hobson ya interpretó en 1935 a La Novia de
Frankestein, una horrible criatura de laboratorio generada
por el excéntrico científico, considerándose
el film una joya del cine. Ni qué hablar de aquellas
estrellas que se prestaron para ser las monas gigantes de
El Planeta de los Simios, o personificar a varones, o las
célebres Elizabeth Taylor y Nicole Kidman que en
distintas épocas se convirtieron en Virginia Wolf,
o en “barbies” como Renée Zellweger,
la que tuvo que aumentar 14 kilos para componer a la chica
de El Diario de Brigitte Jones.
Todo el mundo recordará el abrumador éxito
televisivo de Yo Soy Betty, la Fea, la historia de Beatriz
Pinzón, encarnada en Ana María Orozco, haciendo
las veces de una mujer de inteligencia desbordante pero
no agraciada físicamente.
Obvio que el dilema que esto siempre propone es la redefinición
del concepto de la belleza, de su esencia, de manera que
cada cual pueda re-significar su propia belleza para no
quedar excluido del mundo de los elegidos .
Pero en lo que respecta al cine, en todos los casos la gente
sabe que se trata de una fealdad artificial, producto de
la magia del maquillaje, una realidad tan falsa como muchas
de las mentiras que generó el mundo del espectáculo
(la virginidad de Britney Spears, la hibernación
de Walt Disney, la costilla faltante de Thalía, la
boda de Michael Jackson y la muerte de Paul McCartney).
Lo que si me parece terrible, en la vida cotidiana, es cómo
la gente maquilla ya no su rostro sino sus intenciones,
fantasías, deseos inconfesables, los vínculos,
sus recuerdos.
Hoy mostrar la sinceridad a cara lavada es ser demasiado
“naif”. Así te dicen. Mejor tapar la
vulnerabilidad.
Mejor maquillarse de intrigante, de extraño, de insondable,
de lejano. Si.
A ver si todavía me piden que de un poco de amor.
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