VARONES
RECICLADOS
Por
Luis Buero
Un viejo chiste cuenta esto : “Dos amigas se encuentran
y una le dice a la otra: -¿Sabes la última?
Me caso con tu ex novio. La otra le contesta: -No me extraña;
el día que terminamos, él me dijo que iba
a hacer alguna tontería...”
Como
generalmente sufren el síndrome de Saturno, o sea,
creen que los prójimos son satélites de sus
deseos y fantasías, a algunas minas les causa muy
mala impresión que otra de su entorno forme pareja
con su ex, al que abandonaron con la misma simpleza con
la que se tira un chupete usado al río.
Pero
en algo tienen razón: no es oro todo lo que brilla
por su ausencia.
Hay
cuatro tipos de hombres que pasados los 40 se convierten
en divorciados reciclados, ideales para las cartoneras del
amor:
1-El fachero que se hizo el arito a los treinti-largos (porque
ya se veía
venir
la debacle después de los 40). Es ese que ya rompió
4 matrimonios, y a pesar de eso no se rinde y busca citas
por internet. Acusa que "...es lo que esta de onda,
es lo mas...." Y es el primero que cae con la amiga
íntima de su ex.-
2-El pobre gil, que después de separarse de su única
y malvada mujer vuelve al mismo barrio que lo vio nacer
y se engancha con la hermana o la prima de su ex, que además
se le parece mucho.
3-El profesional, que a pesar de tener un pasar económico
bueno y saludable, está solito en su depto. , rogando
por una Lolita que alegre su vida con un poco de emoción,
para recuperar así la juventud.
Ciertas
características lo identifican: ropa cara que no
le combina, anécdotas gastadas de sus fracasos, constantes
acusaciones contra la independencia femenina, "¡como
es eso de que en el mundo no hay hombres!!!!..."si
yo estoy aca!!!" grita y a los pocos días se
enamora de una alumna de su ex mujer, que además
es del mismo signo del zodíaco que ella y tiene los
mismos prejuicios.
4- El cuarto es el peor de todos, es el egocéntrico
machista. Un episodio de la serie americana “Reba”
lo muestra en todo su esplendor.
Reba
es una mujer de 45 años, separada de su esposo, el
cuál la abandonó por una chica mucho más
joven, la cual ahora está embarazada. En este capítulo
Reba contrata los servicios de un plomero porque se le ha
tapado una cañería de la cocina. Un par de
escenas después llega su ex esposo, acompañado
por su actual consorte, y al ver al operario trabajando
se pone celoso y le pregunta airadamente a Reba porqué
no lo llamó a él para que solucionara el problema,
señalándole que el caballero en cuestión
sólo busca seducirla. Es una típica molestia
masculina conocer que la que fue su mina puede hoy amar
o incluso simplemente tomar un café con otro hombre.
Típica actitud del perro que orinó su territorio
y cuando se va sigue soñando que hasta aquella compañerita
de delantal de primer grado que le cambió un beso
por un alfajor, sigue siendo en alguna medida su mujer.
Pobres
cartoneras del amor. Merecen vuestra compasión; ¿
o me equivoco?.
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