¿TODOS
MIENTEN Y YO TAMBIÉN?
por
Luis Buero
¿
Las mujeres son más mentirosas que los hombres?
Mi
amiga Peto responde: "Imagina una mujer sin nada de
malicia, sin un poco de picardía, sin el más
mínimo cinismo....¡pobre mina, se estaría
auto-inmolando en este mundo regido por los hombres!"
.
Tal vez esta sea una de las explicaciones de la mentira
femenina: las presiones culturales y sociales que la obligan
a mostrar una fachada, cuidándose permanentemente
del qué dirán. En realidad, algunas mujeres
más que mentir, lo que hacen es ocultar sus deseos
, recortar la información de lo que les sucede, o
recrear su pasado protegiéndose ante la mirada de
ese varón que en definitiva la ha buscado para retenerla
como una prueba de su virilidad.
El
hombre en cambio versea para llevar una mujer a la cama,
o para escaparse de un compromiso por falta de agallas.
Digamos
que en la vida diaria nos encontramos entonces con cinco
tipos de mentiras:
A)
las piadosas, ya defendidas desde antaño por el propio
Platón. B) las sexuales o sentimentales, que tienen
que ver con el género y el contexto. C) las manipuladoras
de la voluntad del otro, que pertenecen al ámbito
de la política y de los negocios, D) la mentira que
revela una nada leve disminución de la salud mental
de las personas, por lo cual no están tergiversando
la verdad, sino que creen firmemente en la novela que escriben
para relatarnos sus vínculos amorosos. E) Y por último
hay una mentira que sin ironía definiría como
un problema de tipo semántico, y ocurre porque muchas
personas estrenan una interpretación individual de
los valores en función de sus necesidades momentáneas.
Cuando una mujer nos afirma: “estoy en un momento
de gran soledad” y después la vemos del brazo
de un tipo por la calle a puro beso, o nos asegura que para
ella la amistad es un sentimiento asexuado y luego le preguntamos
quién era ese hombre con el que la vimos salir de
un albergue transitorio y nos contesta “un amigo”,
no nos está mintiendo, sino que su confuso canto
de sirena nos enloquece porque el abismo de significante-significado
que tienen hoy las palabras para muchas personas, les provocarían
urticaria a Lacan y a Saussure. Lo mismo ocurre cuando un
hombre declara “te amo” y a las pocas horas
se va a comprar cigarrillos y no vuelve más.
¿Cómo
defendernos de esta locura cotidiana que buscamos definir
como mentira? En un episodio de la vieja serie Kung Fu,
el monje ciego le pide a dos estudiantes que lleven un plato
ceremonial de oro a otro templo. En el viaje por el bosque
son engañados por un ladronzuelo vestido de mandarín
que se los roba. Al regresar el maestro le pregunta qué
lección habían aprendido con ese hecho. Uno
de los niños dice: “comprendí que no
debo confiar en nadie”. Y el pequeño saltamontes
en cambio afirma: “entendí que hay que aprender
a esperar lo inesperado”.
Para
el maestro ésta fue la respuesta correcta. ¿Vos
qué pensás?.
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