ELLA
SE FUÉ DE CASA
Por
Luis Buero
Muchos
hombres tienen alguna vez una pareja con la que viven subidos
al ring las 24 horas. Y cuando a esa unión le suena
la campana del final, todos respiran aliviados (ellos, sus
hijos, los vecinos, y los terapeutas).
Luego, al iniciar un nuevo vínculo, un varón
que se enamora, se compromete absolutamente con el deseo
de que esta vez todo perdure, y está dispuesto a
descentrarse, a escuchar, a atender las necesidades su mujer,
y a estar atento para que la relación funcione.
Invierte energía, afecto, stress, tiempo, dinero,
y todas sus ilusiones.
Sin embargo en el 2004 los machos descubrimos que hagas
lo que hagas igual llega el día en que ella "no
sabe que le pasa".
Hasta ayer el flaco era su Tom Cruise, su Mesías,
su Príncipe Azul, su médico del alma, y de
pronto hoy se despierta, lo mira como si fuera un esquimal
y piensa: " ¿de dónde salió este
tipo?", y a partir de allí el fulano vale menos
para ella que un bicho canasto que se le pegó en
la ropa. Hasta la semana pasada si a ella se le ocurría
plantar rosas en un campo minado en Irak, le pedía
a él que la acompañara para no sentirse sola.
Hoy en cambio necesita "aire", "espacio",
no quiere ver ni la foto de la cédula del pibe y
hasta su nombre se convierte para ella en un virus contagioso.
Entonces decide hacer las valijas y partir silbando bajito,
rumbo a algún lugar donde se supone que va a hallar
la paz interior (que vaya a saber uno porqué extravió)
y de paso a encontrarse a sí misma.
¿Y qué le hizo Romeo a Julieta para merecer
esto? Nada. Pero ella no sabe qué le pasa y no piensa
descubrirlo junto a él, total él es hombre
y se puede quedar solo.
Sus amigas la tranquilizan: es la crisis de los (pónganle
la edad que quieran), y según la logosofía,
las etapas humanas previstas por el budismo congoleño,
y las profecías de la ladilla de adobe (animal de
algún horóscopo criollo), lo que ella hace
está muy bien.
El abandonado, mientras, ahogado por la incertidumbre y
la melancolía, enciende la radio y escucha a Los
Pericos, la Bersuit, Maná, Cheyenne, rogarles a la
mariposa traicionera que vuelva, y por fin tiene que cambiar
de estación, como narra un tema, porque muchas canciones
lo obligan a recordarla.
¿Qué les pasa a las mujeres de hoy?
Yo les cuento: en las grandes ciudades hay demasiados espejitos
de colores, y la fantasía femenina se encandila con
ellos. La adolescencia interminable que las afecta les impide
vivir el amor sin utopias eternas.
Un matrimonio nuevo no es solo la taquicardia y el orgasmo
múltiple: es la convivencia, la preocupación,
la lucha compartida para arreglar ese caño que se
rompe y resolver situaciones dilemáticas como por
ejemplo que el dólar suba el trescientos por ciento
y los sueldos no. Pero tu chica, como canta Cindy Looper,
sólo quiere divertirse. Así que, ponga música
maestro, que solo nos queda decir como en un tango: que
Dios la perdone.
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