EL MITO DE "ROMEO Y JULIETA" EN EL 2004

Por Luis Buero

Julieta trabaja en una empresa de telefonía celular y no tiene pareja; sus
amigos varones se pasan la vida jugando al fútbol cinco o bebiendo de más en un "happy hours, after office", sus amigas están ocupadas asistiendo a cursos diversos, el papá tiene que resolver problemas económicos, la mamá duda entre estudiar psicología social o hacer un curso de cristiandad, la hermana mayor se ha ido con su novio a trabajar a otra provincia, y los compañeros de oficina solo le hablan a su celular para comentarle temas de trabajo. Hasta su psicóloga la dejó sola porque se tomó licencia por parto.
Romeo es escritor y vive solo. Se divorció años atrás y sus hijos no lo llaman nunca, a pesar de que él insiste en conservar el vínculo ellos se han aliado con su madre, la ex de Romeo. Sus amigos varones tienen esposas que no los dejan salir con él y negocios que los absorven completamente; sus amigas optaron por "mailearle" pues no tienen tiempo de verlo, sus ex novias lo atienden por teléfono como si ellas fueran Angelina Jolie y él Freddy Krugger.
Julieta hundida en un sofá mira reality shows y come pizza. Su teléfono
nunca suena. Romeo alquila películas condicionadas para recordar qué era el sexo, pero finalmente se aburre del autoerotismo y aprende a dormirse
temprano, luego de tomarse dos o tres cervezas.
Pero la flecha de cupido no descansa. Aún nadie lo sabe, todo es perfecto.
Un día, Romeo va por la calle con su bolsa de ropa sucia hacia el laverrap, y pierde un calzoncillo en el camino. Julieta que viene caminando detrás, absorbida por la succión cerebral de su vacío interior despierta de golpe, lo levanta tomándolo de una puntita y sonriente se lo alcanza. Bromean por el color del mismo. Casualmente descubren ser vecinos de la misma torre de doscientos departamentos y los líos del consorcio ocupan brevemente la conversación. Hace frío. Él la invita a tomar un té para ponerse de acuerdo en la siguiente reunión de copropietarios, se miran, son dos planetas solitarios sin sistema solar que los contenga, y se han unido.
Una semana después van al cine, cenan juntos, pasean por el rosedal, ella
entra en el departamento de él, llega la noche, hacen el amor, aún nadie lo
sabe, todo es perfecto.
El amanecer los descubre abrazados y el sol brilla más que nunca. Pareciera que nunca más va a llover en la Tierra. Aún nadie lo sabe, todo es perfecto.
¿A quién podría preocuparle que ellos se amen si nadie los tiene demasiado en cuenta y no pertenecen ni a los Capuleto ni a los Montesco? Ni ella es comunista y él liberal, ni él es de Boca y ella de River, ni ella es fanática de las hamburguesas y él de la milanesa de soja.
Todo los une, nada los separa. ¿Quién podría molestarse por esta unión?
¿Acaso el dólar va a llegar a diez pesos porque ellos están juntos?¿El
agujero de ozono puede agrandarse por el calor de su amor y los glaciares
corren el riesgo de derretirse por culpa del noviazgo de estos dos pequeños seres? No.
Sin embargo, al conocerse la noticia, el mundo que los rodea se resquebraja.
Los amigos y los compañeros de oficina, el profesor maduro y el futuro
cuñado de Julieta descubren instantáneamente que siempre estuvieron
enamorados de ella, pero jamás se lo habían confesado, y entienden que éste es el momento para informárselo cita mediante. Las amigas de la joven se sienten traicionadas porque ahora ya la chica no estará disponible para ir con ellas a los boliches en misión "de levante", y se lo dicen directamente: "nos abandonaste por un hombre".
El papá de "la nena" tiene un brote edípico y la vuelve loca con invitaciones a almorzar a solas, y la va a buscar a la facultad toda las noches para evitar que se encuentre con Romeo, y la mamá declara públicamente que el nuevo candidato es feo, demasiado grande para la nena, pobre y encima divorciado, peor imposible. La madre de Julieta y el futuro esposo de su otra hija deciden mandar cartas y mails anónimos a los diarios criticando la obra del escritor Romeo, como forma de venganza.
Los hijos de Romeo, al enterarse de que el papá tiene novia, deciden
desistir del uso del apellido, creyéndose súbitamente desplazados por la
nueva consorte, y le inician una demanda para tal fin; los amigos de él se
burlan por verlo tropezar nuevamente con la misma piedra y para peor con una chica más joven, las amigas se sienten abandonadas y entienden que ahora tendrán que gastar plata en un terapeuta porque él no tendrá tiempo de chatearles, y empiezan a "tirarle onda" con todo y a criticar a la enamorada a la que describen como una estúpida que no se da cuenta del hombre que tiene al lado.
Mientras, para completar el cerco, el primo de la muchacha, que está
radicado en Singapur desde hace años, le está armando un negocio para
tentarla laboralmente, así ella se va a radicar a ese lejano país, con él, y
deja plantado al desafortunado amante.
Sin planearlo, las dos familias (la de Romeo y la de Julieta) traman planes
diarios para qye la pareja no perdura. Solo la abuela de Julieta desiste de
participar en algún contubernio: "¿ para qué si tarde o temprano se van a
separar igual?" asegura sabiamente la anciana.
La ex de Romeo que hacía años no lo molestaba ahora le quiere hacer un
juicio por 30 pesos que le quedó debiendo de la cuota alimentaria del mes de marzo de 1979, y el hermano del desafortunado novio le reclama 400 pesos para pagarle un masajista a una tía política segunda que no ven desde la época en que Palito Ortega triunfó con La Felicidad.
Romeo escribe en su diario: "La gente está demasiado frustrada como para soportar en su mirada a dos simples mortales que subversivamente pretenden ser felices. ¿Con el permiso de quién?, se preguntan. ¿Cómo no nos consultaron antes? reclaman sus frustraciones a coro, como si ellos fueran los secretarios de Julio César y los pobres novios dos simples cristianos en la plaza del circo romano, esperando ser devorados por los leones enviados para tal fin".
A nadie le importa que ellos estén felices.
Los padres de ella no soportan que alguien haya inferido en el poder que
quieren seguir teniendo sobre su hija, la que hoy tiene menos de 30 pero
igualmente el día que cumpla 104 años ellos le van a mandar una tarjeta
diciendo "!felices 104 añitos!!!". Ellos se sienten tan jovenes mientras ella no crece!...
Donald Winnicott, un inglés que se la sabía lunga, aseguraba que además del mundo interno de cada ser, y del externo que todos compartimos, existe otro espacio que el llamaba "transicional". Ese sitio está conformado por cierto tipo de vínculos que se dan entre dos (madre/hijo, terapeuta/paciente,.... y entre los integrantes de una pareja de novios por ejemplo). Es un lugar, un rincón del alma compartida, una intersección diría un matemático asombrado por la teoría de conjuntos, en el cual los demás no pueden entrar, y no son incapaces de entender qué sucede entre ellos.
Los de afuera gritan: ¿cómo esa petisa va a salir con ese gigante?¿una chica de 25 con un tipo de 50? ¡qué locura la negra con el blanco, la judía con el árabe, la ejecutiva con el albañil, la soltera con el divorciado, la bailarina con el discapacitado motriz, el escritor con la vedette, el taxi boy con la catequista, la escultora exitosa con el empresario fracasado, la campesina con el disc jockey...!
¿Se resume todo a la envidia del que tiene amor y felicidad? ¿Se agota la
explicación al simple egoismo de no poder contar más con ese amigo o amiga que antes era como la milanesa y se prendía en todos los picnics y ahora tiene alguien que le ocupa el tiempo mucho mejor? ¿Los hombres que antes ni miraban a Julieta y ahora la quieren seducir se ven desaforadamente afectados por la famosa "escena primaria", complejo de Edipo no superado mediante?
Julieta consulta con compañeras de trabajo de distinta edad: una de 60 años le dice que luego de enviudar, el que le espantaba los novios era el hijo mayor. Otra de 40 le comenta que al volver a la casa natal con sus seis hijos luego de divorciarse, su madre le recriminaba que salía a pasear demasiado y le censuraba cualquier relación amorosa que ella quisiera emprender.
Entonces lo que está escrito se cumple, y el mito de Romeo y Julieta vuelve a repetirse.
Si amar es dar lo que uno no tiene a alguien que no es, dijo un famoso
psicoanalista, para qué tratar de separar a quienes de todos modos algún día van a perder el deseo de estar juntos. Pero la compulsión que nace de la envidia es casi fisiológica.
Julieta, por su juventud, no entiende que formar una pareja significa
renunciar a muchas cosas, y mandar al diablo al que se desubique, aunque eso signifique lesionar algún vínculo, al menos en el aquí y ahora, y quiere
conservar Todo como estaba y a Romeo al mismo tiempo, pero se entristece al darse cuenta que ya es imposible. Y extrañamente prefiere estar sola sin Romeo antes que sola sin el anterior y frustrante mundo que la rodeaba.
Porque a su familia y a sus amigos los conoce desde hace mucho tiempo, en cambio su novio es alguien nuevo en su vida. Si Romeo no le cae bien a sus padres, a su hermana, a su cuñado, a sus amigas, por algo será.
Romeo comienza a pensar que la relación costo-beneficio de tener novia
siempre dará pérdida, y que cuando estaba solo al menos no sufría celos,
broncas, angustias, agresiones. Cuando Romeo la vio por primera vez en la calle se enamoró perdidamente de ella, pero pensó que la estaba eligiendo a ella y no que tras ella venían atadas un grupo de personas tan invasoras y agresivas a las cuales no les interesa conocer. Tampoco soportar que ella le venga de golpe con planteos como eso de querer ir a bailar o de vacaciones sola con las amigas.
Julieta saca a relucir su histeria ("ayer pasé por la Casa Rosada y uno de
los granaderos me guiñó un ojo"), él desenfunda su pánico ("tal vez no
deberíamos tomarnos esta relación tan en serio"). Ella desabrocha su
egocentrismo ("dame un riñón, necesito un trasplante, ganá más plata para
que podamos vivir mejor, dejá de escribir que eso no es valorado por nadie, pero no me pidas que le diga a mi primo que suspenda ese negocio"), él comienza a disociar amor y sexo, como la cultura le enseñó ("me buscaré otra mina, el amor no es necesario, ¿acaso no hay hombres que se acuestan con ovejas, en el campo?").
Un día Julieta llega con lágrimas en los ojos y le pide un tiempo para pensar, necesita "aire" y "estar sola", la pareja se distancia y la sociedad respira aliviada. Julieta insiste en que a su mamá y a su papá los conoce desde que ella nació, en cambio a Romeo desde hace muy poco, así que ella no va a contrariar los mandatos e imagos parentales que le indican que otro tipo de hombre le conviene. Después de todo, afirma la joven, la familia y los amigos son para toda la vida, los novios y novias no. Romeo por su parte recuerda que ocupar él solo la cama de dos plazas le permitirá recuperar un sueño placentero y sin distracciones.
Ambos pues, vuelven a estar solos.
Los amigos, compañeros de trabajo y facultad y el cuñadito de ella vuelven al "fútbol cinco", a la iglesia, a los happy hours, y a su mundo de fantasías sexuales irresueltas; las amigas recuperan la voluntad de estudiar y se ponen de novio, o sea que no tienen tiempo para Julieta, y el papá y la mamá hacen un viaje de segunda luna de miel al Caribe.
Julieta vuelve a quedarse sola mirando a Discovery Channel mientras vuelve a engordar comiendo empanadas enviadas por un delivery de la zona. Romeo, por su parte, está pensando en hacerse sacerdote budista o maestro sufi, para evitar volver a caer en las tentaciones del amor carnal, que solo trae desilusiones.
Por lo pronto va al laverrap con un changuito para que nada, siquiera su tedio existencial, vuelva a rodar por el suelo.
Y las almas miserables que los rodeaban ya pueden descansar tranquilas, luego de haber hecho todo lo necesario para que Shakespeare siga teniendo
razón.


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