¿DÓNDE QUEDÓ TU REBELDÍA?

Por Luis Buero

Un hombre conoce una chica y ambos se enamoran. Especialmente si la joven es soltera y tiene entre 21 y 33 años, está todo bien mientras ella lo mantiene oculto como axila sin depilar. Pero en cuanto lo blanquee ante su familia el tipo va a tener más problemas que Ben Laden queriendo habilitar una agencia de viajes en Nueva York.
Es que las madres de hoy desean que sus hijas no crezcan, así ellas siguen siendo jóvenes, y si no lo pueden evitar, quieren que les traigan un novio idéntico a Luis Miguel, que además sea de River, juegue al tenis, posea un título de ingeniero (si es agrónomo mejor porque se va a dedicar a la tierra argentina y no va a emigrar), que pertenezca a una familia de polistas, tenga un abuelo que fue amigo de Balbín, y dos sobrinitas rubias para que le lleven la cola del vestido de bodas .
El padre, a su vez, víctima de un súbito atáque edípico se convierte en la versión aumentada de Robert De Niro en el film La Familia de La Novia, y junto a su esposa bombardean a la nena:
"Ese blanco desteñido (léase morocho) no nos gusta para vos, no tiene plata ni para mantener un monopatín; aquel otro, el melenudo, es demasiado joven, ¿qué se va a poner para la boda, el traje de la primera comunión?; ¿y ese pelado? es un jovato, con ese no podrás tener hijos, en vez de espermatozoides debe tener espermatosaurios; aquel chiquilín tiene demasiada plata siendo ser de tu edad, ¿cómo la ganó? es más sospechoso que moneda de cien pesos; y el pelirrojo que trajiste la semana pasada tiene cara de degenerado, ese seguro que vive bajo el lema "bajo las sábanas no hay que ser un obispo", el lampiñito hebreo se corta mucho al afeitarse, ¿no tendrá sida?, y el árabe habla con los puños cerrados, seguro te va a tratar peor que Mike Tyson; y el que pinta como Picasso se debe fumar hasta los eucaliptus, ¿no ves que dibuja las caras con los dos ojos del mismo lado?; ¿y el que te mandó la foto por internet? ¡Es tan feo que el antivirus la eliminó!..y así sucesivamente.
Uno espera ilusoriamente que su novia, que ya hace años disfruta de la mayoría de edad, los mande a fritar mondongo, porque no puede desligarse de aquella imagen de las jóvenes hippies que peleaban por el derecho a decidir sobre sus vidas en los años 70, o las intrépidas que eran capaces de tomar un comando del ejército fusil en mano.
Pero la muchacha, a pesar de haber conseguido al hombre de su vida, hoy es capaz de dejarlo si esa elección hace sufrir mucho a sus padres, o es vulnerable como un metal barato ante la gotera insistente de la duda que ellos intentan insertarle: "¡ese tipo no te conviene!"
¿Dónde quedó su rebeldía? La mató la comodidad adolescente de seguir dejando que papá y mamá decidan por sus vidas. Lo contrario sería ser adulto, algo que cansa, preocupa, angustia.
Mejor dejémoslo para más adelante, que ahora empieza El Chavo, dice la nena, y no se lo quiere perder.


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